Dependencia Sin Sustancias

En la sociedad actual, la dependencia no siempre viene en forma de sustancias. Existe un fenómeno menos conocido pero igualmente impactante: la dependencia conductual. Este tipo de adicción no requiere de sustancias como drogas o alcohol, sino que se centra en actividades cotidianas que, aunque parezcan inofensivas, pueden convertirse en una necesidad compulsiva.

¿Te has encontrado alguna vez incapaz de despegarte del juego, del internet, o invirtiendo más horas en el trabajo de lo que es saludable? ¿O quizás conoces a alguien cuya vida parece girar en torno a las compras, el ejercicio o las relaciones sexuales? Estos son ejemplos de cómo las actividades cotidianas pueden transformarse en adicciones no químicas.

A diferencia de las adicciones a sustancias, las dependencias conductuales se originan en una necesidad psicológica o emocional. Buscan la gratificación inmediata o el escape de los problemas a través de comportamientos repetitivos como el juego compulsivo. Esta dependencia puede ser igualmente destructiva, llevando a consecuencias negativas en la vida personal, laboral y social de quien la padece.

Existen varios tipos de adicciones sin sustancias, también conocidas como adicciones conductuales o somáticas. Estas adicciones se centran en comportamientos repetitivos que se convierten en compulsivos y perjudiciales para la persona afectada. Algunos de los tipos más comunes son:

 

Adicción al juego

 

Adicción a Internet y a las redes sociales

 

Adicción a las Nuevas Tecnologías

Adicción al Trabajo

 

Adicción a la Comida

 

Adicción al Ejercicio Físico

 

Adicción al Sexo

 

Adicción a las Compras

¿Qué problemas son comunes en la Dependencia sin sustancias o somáticas?

Adicción al Juego (Ludopatía):

  • Dificultades Financieras: Deudas considerables, préstamos y problemas financieros.
  • Problemas Relacionales: Conflictos con familiares y amigos debido al comportamiento.
  • Culpa y Vergüenza: Sentimientos intensos de remordimiento después de jugar.

Adicción a Internet y Redes Sociales:

  • Aislamiento Social: Disminución de las interacciones cara a cara.
  • Problemas de Salud Mental: Ansiedad, depresión y baja autoestima.
  • Negligencia de Responsabilidades: Descuido del trabajo, estudios o tareas domésticas.

Adicción al Trabajo:

  • Estrés y Agotamiento: Burnout y problemas de salud relacionados con el estrés.
  • Negligencia de la Vida Personal: Falta de balance entre el trabajo y la vida personal.
  • Conflictos Familiares: Tensión en las relaciones por falta de tiempo y atención.

Adicción al Sexo:

  • Problemas de Relación: Dificultades en mantener relaciones estables y saludables.
  • Riesgos para la Salud: Posibles enfermedades de transmisión sexual.
  • Sentimientos de Vergüenza: Problemas de autoestima y culpa.

Adicción a las Compras:

  • Deudas y Problemas Financieros: Gasto excesivo y acumulación de deudas.
  • Tensión Relacional: Conflictos con seres queridos por el gasto.
  • Culpa y Remordimiento: Sentimientos negativos después de las compras compulsivas.

Adicción al Ejercicio:

  • Lesiones Físicas: Riesgo de lesiones por exceso de ejercicio.
  • Obsesión y Ansiedad: Preocupación constante por el ejercicio y la imagen corporal.
  • Descuido de Otras Áreas: Negligencia de responsabilidades y relaciones.

Adicción a la Comida:

  • Problemas de Salud: Obesidad, diabetes, y otros trastornos relacionados con la alimentación.
  • Baja Autoestima y Depresión: Sentimientos negativos sobre la imagen corporal y el autocontrol.
  • Aislamiento Social: Vergüenza o incomodidad en situaciones sociales relacionadas con la comida.

Adicción a los Videojuegos:

  • Problemas de Salud Física: Sedentarismo, problemas de visión, y trastornos del sueño.
  • Aislamiento Social: Reducción de interacciones sociales fuera del ámbito de los videojuegos.
  • Rendimiento Académico o Laboral Disminuido: Descuido de responsabilidades y compromisos.

Un Momento para Reflexionar: Evaluando Nuestras Conductas

Estas preguntas están pensadas para fomentar la auto-reflexión y no deben usarse como un diagnóstico clínico, sino más bien como un punto de partida para una mayor introspección o una conversación con un profesional de la salud mental.

Evaluación del Tiempo: ¿Hay alguna actividad que ocupe más tiempo en tu vida de lo que originalmente planeabas? ¿Sientes que esto te impide realizar otras tareas importantes o disfrutar de otros aspectos de tu vida?

Búsqueda de Gratificación: ¿Recuerdas un momento reciente en que realizaste una actividad (como jugar, navegar en internet, trabajar, hacer compras, tener relaciones sexuales, etc.) principalmente para sentir alivio o escapar de tus problemas o estrés?

Impacto en las Relaciones: ¿Han mencionado tus amigos, familiares o colegas alguna preocupación sobre cuánto tiempo o energía dedicas a ciertas actividades? ¿Sientes que estas actividades están afectando tus relaciones personales?

Sentimientos: Después de participar en una actividad específica, ¿cómo te sientes? ¿Experimentas sentimientos de culpa, arrepentimiento o insatisfacción?

Control sobre la Actividad: ¿Has intentado reducir o controlar esta actividad sin éxito? ¿Sientes que no tienes control sobre cuánto tiempo o energía le dedicas?

Consecuencias Negativas: ¿Has experimentado consecuencias negativas, como problemas financieros, de salud o laborales, debido a esta actividad? ¿Continúas con la actividad a pesar de estas consecuencias?

Necesidad y Deseo: ¿Sientes una necesidad intensa o un fuerte deseo de participar en esta actividad? ¿Esta necesidad se siente similar a un antojo?

Prioridades Cambiantes: ¿Ha cambiado esta actividad tus prioridades o valores de alguna manera? ¿Has dejado de hacer cosas que antes disfrutabas para dedicar más tiempo a esta actividad?

Reflexionar sobre estas preguntas puede ser el primer paso para comprender mejor tus hábitos y su impacto en tu vida. Recuerda que buscar ayuda y apoyo es un signo de fortaleza, no de debilidad. Estás dando un paso valiente hacia el cuidado de tu bienestar.

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