La intervención grupal permite la participación activa del paciente fomentando la interacción con los demás, lo que implica un entrenamiento en habilidades sociales y un cambio de actitudes y comportamientos.

A través del trabajo en grupo se refuerzan actitudes, se facilitan estrategias de resolución de conflictos, se aborda la prevención de la recaída y se trabaja en aspectos relacionales, enmarcados en un entorno que permite el refuerzo personal del cambio, la identificación del problema y el aprendizaje positivo.